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TIERRA
DE PASO entre Pamplona y Ribera,
el Valle de Orba rezuma nobleza a pesar del abandono secular.
Palacios y casas acogen centenares de escudos como el del
teólogo Martín de Azpilicueta, el más
famoso de sus hijos. Ya lo decía don Julio Caro Baroja:
“La Valdorba aparece como tierra muy pagada de hidalguía”.
Pero, sobre todo, muestra con orgullo un riquísimo
patrimonio medieval. El románico navarro tiene aquí
su más densa concentración. Y no sencillos
productos del arte popular sino auténticas obras
maestras: el caserío de Eristáin, la ermita
del Santo Cristo de Cataláin, San Martín de
Orísoain, la iglesia de la Asunción de Olleta,
la ermita de San Pedro ad Vincula de Olóriz o el
hórreo románico de Iracheta bien valen una
visita.
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